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Gamification: jugar para vivir – Revista La Nación – Abril 13

Gamification: jugar para vivir:

Tirar la basura de la calle en cestos, desarrollar una tarea en la oficina o tomar un medicamento pueden transformarse en experiencias lúdicas a través de la tecnología. La tendencia, cada vez más fuerte en el mercado, ya llegó a la Argentina y promete impactar en la vida cotidiana

Por Martina Rua  | Para LA NACION

 Preparados, listos… ¡ya! Emma Snawder, de 9 años, corre a través de su casa en Oregon (Estados Unidos) con un dispositivo Zamzee que le permite sumar puntos al realizar actividad física. 
En su libro Homo Ludens, de 1938, el historiador holandés Johan Huizinga ya hablaba de la “teoría de juegos”, donde sostenía que el juego es el principal elemento formativo en la cultura humana: “Uno de los aspectos más significativos del juego es que es divertido. Es una de las funciones humanas más fundamentales y ha permeado todas las culturas desde el principio”, sostenía el filósofo hace 75 años. Hoy su teoría ha tomado nuevo vigor, impulsada por tendencias de un mercado que busca cada vez más ganar clientes, involucrar personas en una causa o cambiar comportamientos haciendo que las obligaciones diarias no se perciban como tales. De eso se trata el concepto de gamificación (gamification, en inglés). “Es el empleo de mecánicas de juego en entornos y aplicaciones no lúdicas, con el fin de potenciar la motivación, la concentración, el esfuerzo, la fidelización y otros valores positivos”, describe Carolina Dolan Chandler, directora de Tecnología de la empresa Globant.

Sin darnos cuenta, día a día participamos de acciones que tienen el concepto de gamificación en su ADN: cuando juntamos millas en una aerolínea o recibimos una medalla virtual como comentaristas en un foro online, estamos “jugando” sin, muchas veces, ser conscientes del juego. Según la consultora Gartner, se estima que para 2015 más del 50 por ciento de las compañías incluirá gamificación en sus estrategias de retención de clientes. Pero también que en 2014 el 80 por ciento de las aplicaciones existentes no tendrá éxito, por no usar un diseño sostenible en el tiempo. “Muchas aplicaciones móviles se centran en darles medallas y diplomas virtuales a sus usuarios, como ocurre con la aplicación de geolocalización Foursquare, pero no se logra un involucramiento a largo plazo que reporte beneficios reales a quienes participan. Ése es el desafío”, agrega Dolan Chandler.

ÚTILES Y DIVERTIDOS

Una de las pioneras en demostrar cómo la gamificación puede cambiar las conductas humanas es la automotriz Volkswagen, que creó un sitio llamado Thefuntheory.com, donde comparte ideas para motivar y premiar a quienes gamifiquen su vida diaria. Allí se puede ver un sistema de entretenimiento en el automóvil que sólo arranca si los niños tienen colocado el cinturón, un container donde los transeúntes pueden ir tirando botellas y competir por puntos que se muestran en un cartel luminoso como si fuera un videojuego callejero, o una escalera pintada como un piano que emite notas musicales al ser pisada y que logra que los usuarios del subte no elijan la escalera mecánica.

 
De las pantallas al movimiento. Muchas aplicaciones combinan las actividades diarias con la diversión que proveen los videojuegos. 

Donde la gamificación se percibe fuerte es en el terreno de la salud: proliferan aplicaciones y hasta dispositivos que alientan comportamientos saludables, como el ejercicio regular, una dieta mejorada o el seguimiento de un tratamiento médico. “Estamos desarrollando una aplicación para chicos donde se busca mayor empatía en la toma de medicamentos. Una vez que se baja la aplicación al celular, se apunta el teléfono hacia el envase (por ejemplo, un frasco de jarabe para la tos) y el niño puede ver mediante tecnología de realidad aumentada (AR) cómo un avioncito gira alrededor del envase o un robot le muestra lo sano y fuerte que estará luego de tomar el remedio”, describe Leonardo Di Paola, CEO de Innovar Group, una consultora de IT Argentina que trabaja con soluciones móviles gamificadas y realidad aumentada. “La AR completa la visión de los entornos del mundo real mediante la adición de elementos de ficción. El próximo gran paso será aprovecharla en el sector educativo”, cierra el ejecutivo.También existen dispositivos desarrollados para que las personas midan su grado de actividad física. Son aparatos con la forma de un reproductor de mp3 o iPod, que se enganchan en la ropa o en una pulsera especial. Así ocurre con Fitbit, Zamzee o la pulsera Nike +. El dispositivo Fitbit muestra una flor que va creciendo o se va deshojando de acuerdo con cuánto se mueve la persona. Con Zamzee, pensado para los niños y los adolescentes, se van sumando puntos que luego pueden canjearse por regalos o descuentos. Finalmente, Nike + es como tener a un entrenador personal en la muñeca, que va alentando, sugiriendo dietas y recorridos, además de impulsar la actividad grupal.

El juego se mete cada vez más en nuestra vida como compradores, deportistas o, simplemente, ciudadanos. América latina tendrá muchas iniciativas gamificadas, con el Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 por delante. Será cuestión de divertirse y animarse a jugar.

¡PIEDRA LIBRE!

  • Experto se busca. Aunque todavía de manera tímida, en la Argentina los desarrolladores de videojuegos ya comenzaron a recibir consultas de marcas sobre alternativas para “poner a jugar a sus consumidores”. Es el caso de la empresa de juegos online Vostu, que en Brasil desarrolló para Walmart un juego en el que los usuarios pueden divertirse haciendo compras reales en la tienda virtual del supermercado, desde dentro del juego. “Hasta comprar una tostadora puede ser un juego, y además el comprador tiene beneficios extras por comprar divirtiéndose”, describe Matías Recchia, CEO de la desarrolladora de juegos online.
  • Acción social. Sobre cómo evolucionará el uso de este concepto, se espera que haya cada vez más proyectos que crucen acciones colectivas (Crowdsourcing) con propuestas gamificadas que sirvan para contribuir a la investigación científica o a mejorar una necesidad o problema específico. Ése es el caso de Fold.it, un juego tipo puzzle, desarrollado por investigadores de la Universidad de Washington, donde cualquiera puede jugar para ayudar a los científicos a develar los misterios de la estructura de la proteína. Fold.it busca que usuarios de todo el mundo “jueguen a plegar proteínas”, en un ambiente competitivo con rankings mundiales, para ver quién puede encontrar el mejor plegamiento para una proteína dada. Fue diseñado por desarrolladores de juegos profesionales, la manipulación de la proteína es bastante intuitiva y divertida, y ya hay más de 9000 usuarios jugando. “Fold.it es un ejemplo concreto aplicado al bien humanitario. Con él ya lograron resolver cómo se comportan las enzimas del VIH en tres semanas, siendo que con computadoras hubieran tardado años, si es que podían llegar a descifrarlo”, opina Dolan Chandler, de Globant.

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Iluminados – Revista de La Nación – marzo 2013

Iluminados

Rondan los 30, tienen una carrera brillante y el Fondo Económico Mundial los sentó a su mesa para delinear las poíticas del mañana. Seis argentinos que alumbran un mundo mejor

Por Martina Rua  | Para LA NACION

 
La mitad de la población global está formada por jóvenes menores de 27 años. La mayoría de ellos vive en zonas urbanas y el 45% está desempleado. Hace dos años, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) decidió darle una mirada especial a esta población. ¿Cómo seguir delineando las políticas del futuro sin la gente del futuro? ¿Cómo hablarle a la generación del milenio, aquellos nacidos después de 1980, sin entender desde adentro sus ideales, sus intereses, su lenguaje, su manera de comprender el mundo?

La relevancia social de sucesos que tuvieron su germen en Internet, como la primavera árabe, los indignados en España o las manifestaciones de los estudiantes en Chile, entre otras, impulsaron al WEF a convocar a jóvenes y hacerles un lugar en la mesa chica de las grandes decisiones. Así, se creó la comunidad de Global Shapers (GS), algo así como los que le dan forma al planeta, que hoy ya suman unos 2000 jóvenes de 200 ciudades de todo el mundo. Los elegidos, que pueden tener hasta 30 años en el momento del ingreso, son seleccionados por ser excepcionales en su área de desarrollo, por sus logros y su afán de hacer una contribución a las comunidades que habitan.

De ellos, seis son argentinos: Alexis Estévez (politólogo), Hernán Kigel (economista), Santiago Zebel (abogado), Julián Genoud (medios sociales), Mariana Díaz (activista ambiental) y Santiago Siri (tecnólogo) componen el sexteto que le dio vida al primer grupo (o Hub, como los llaman en todo el mundo) de Global Shapers locales. Fueron reunidos por el economista Martín Lousteau, que pertenece al grupo Young Global Leaders (comunidad de entre 35 y 45 años del WEF). Losteau fue el curador del primer hub nacional y aplicó un mecanismo amplio de consultas y entrevistas con especialistas de distintas ramas en la búsqueda de jóvenes brillantes y comprometidos. Sus responsabilidades incluyen el planeamiento y desarrollo de proyectos, el trabajo conjunto con otros hubs del mundo y el compromiso de ser voceros y protagonistas de un cambio en la construcción de un país mejor. El grupo es dinámico, ya que los integrantes se van renovando cuando exceden los 33 años o cuando llevan cinco como Global Shapers.

El desarrollo de un lenguaje que simplifique el complicado vocabulario de los abogados para que las personas puedan ejercer y entender mejor sus derechos o la creación de un software que habilite una democracia más participativa, son algunas de las iniciativas en las que trabajan estos jóvenes. A partir de ahora, y con el grupo inicial conformado y trabajando, serán los mismos shapers los que seleccionarán a sus futuros compañeros, ya que esperan alcanzar los 15 integrantes para fines de 2013. Se abre así un gran laboratorio de ideas y proyectos, con un equipo interdisciplinario que quiere ser referente y dejar huella en su comunidad. Aquí están, ellos son: seis jóvenes argentinos para iluminar nuestro futuro.

UN ABOGADO HECHO PARA INTERNET

 

 
Julián Genoud (28). Economista especializado en medios sociales. 

 

Desde que era chico, Julián Genoud soñaba con ser futbolista o con trabajar en Google. Para esto último, él estaba seguro de que había que ser ingeniero, y lo fue descartando con el tiempo. Trabajó entonces en organismos muy arraigados a su título de grado y su maestría en Economía, en el Banco Interamericano de Desarrollo y en el Banco Mundial, que le hizo una propuesta para trabajar en Washington.

Pero faltando siete días para volar hacia su nueva vida tuvo otra oferta. Esta vez, de Google. “Me dije, es verdad que ya me comprometí con el Banco Mundial y que quiero tener una experiencia en el exterior. Pero mi corazón me indica que estoy hecho para Internet. Me quedé en la Argentina, y de ahí en más comencé el proceso de diversión y aprendizaje más intenso de mi vida”, cuenta Julián, que trabaja en el gigante de Internet hace tres años, en un equipo que ayuda a los editores Web (en inglés, publishers) a desarrollar y generar ingresos con su contenido online (sitios Web, aplicaciones móviles, etc.). Está a cargo de los mercados de Chile y Perú, y antes manejó Colombia y América Central. “Resulta muy interesante porque uno trabaja desde con grandes compañías hasta pequeños emprendedores que ven en Internet la oportunidad para ser independientes y vivir de lo que a uno le gusta”, describe.

A la vez, él mismo es un publisher. Tiene un blog donde junta sus dos pasiones: Internet y el fútbol. Lo llamó SBEN, las siglas de Seamos Buenos Entre Nosotros, frase del periodista deportivo Horacio Pagani. “Sueño con tener las rodillas sucias de tierra de tanto pisar un campo de juego con jóvenes: enseñarles a jugar, a intentar ser los mejores, pero también a transmitir los valores a sus rivales, a trabajar en grupo, a esforzarnos con alegría, a tener disciplina, a aprender cosas más allá del fútbol y a expandirlas fuera de la cancha. Fomentar el arte, la ciencia y la tecnología, áreas que cada vez que se combinaron provocaron cambios históricos en la humanidad”, enumera detrás de sus dos grandes ojos verdes.

Habla sobre su crianza y remarca que el logro más grande de sus padres fue haberlo criado con muchísima libertad. “Supieron controlar sus miedos y deseos, ponernos límites y otorgarnos derechos con mucho equilibrio. El mensaje fue claro: En esta casa lo único que no se puede negociar es estudiar inglés y hacer deportes, recuerda.

¿Qué hay que saber de vos para afirmar “A Julián lo conozco”?

Según mi novia y mis amigos, para terminar de conocerme hay que interpretar los gestos de mi cara. Al parecer soy muy gestual y cada sentimiento tiene su reflejo en mi rostro. Algo bien cotidiano es que me gusta ponerle papas fritas a los sándwiches para escuchar el ruido, el crunch. No tengo la menor idea de cómo agarrar los palitos chinos para comer sushi y admiro mucho a la gente que sabe tocar un instrumento.

Haber sido elegido entre los Global Shapers nacionales fue algo así como que venga un megaorganismo mundial y le diga: “Hola Julián, ¿así que vos eras el que hablaba tanto de hacer cosas grandes en este planeta? Bueno, tomá, acá te rodeamos de gente con las mismas ganas. Andá y hacelo”. Su rol natural y facilidad con los medios digitales hace que sea el que se encargue de organizar, centralizar y compartir todo lo que trabaja con sus compañeros. “Internet está descentralizando la distribución de poder a una velocidad impresionante, y falta poco para que cambie radicalmente aquellos ámbitos más resistidos a la Red, como la política y la educación, que a su vez son los más tradicionales y los de mayor alcance social”, opina.

UNA ACTIVISTA DISCÍPULA DE AL GORE

 

 
Mariana Díaz (30). Periodista especializada en medio ambiente. 

 

El que la conoce bien sabe que todos los días toma licuados verdes, que le gustan tanto los gatos como cuando tenía 5 años y que medita a diario. Que los muebles antiguos son sus preferidos “porque cuentan historias” y que enloquece por el lemon pie de su abuela. También que de chica pasó mucho tiempo en el Tigre, en las islas del Delta, donde el contacto permanente con la naturaleza y los animales forjaron su vocación, marcaron su vida para siempre.

Mariana Díaz es periodista especializada en temas de medio ambiente, disciplina en la que se formó con el ex vicepresidente de los Estados Unidos y premio Nobel de la Paz, Al Gore. Luego de un tiempo de aprendizaje, se dedicó durante años a difundir la conferencia Una verdad incómoda (sobre los efectos del calentamiento global generado por la actividad humana sobre el planeta) en la Argentina. “Sin embargo sentía que faltaba un proyecto que respondiera a las necesidades latinoamericanas, a nuestras costumbres e idiosincrasias, y decidí crear la fundación R21, que se dedica a difundir la problemática del cambio ambiental global en América latina”, cuenta. También desarrolló un proyecto educativo para adolescentes por el que fue elegida como Joven Líder de Cambio Climático por el British Council, y fue enviada a la Cumbre de Cambio Climático de las Naciones Unidas como representante.

¿Qué es lo que más te interesa en la difusión de los temas medioambientales?

Mi objetivo es ser un puente entre la ciencia y la gente, quiero lograr que este tema, ajeno a la mayoría, se vuelva cotidiano y tangible: sólo construiremos una sociedad y economía sustentables si logramos el compromiso ciudadano. Mi sueño es construir una sociedad cortada transversalmente por los temas ambientales, donde industria, transporte, economía y todas las actividades consideren la variable ambiental en la toma de decisiones. No se puede consumir de manera infinita en un planeta con recursos finitos.

Es por su compromiso social con la causa medioambiental y su constante trabajo de difusión desde la fundación y los medios, que fue elegida para ser parte del grupo argentino de GS. “Ser Global Shaper tiene que ver con el espíritu. Para mí es sobre identificar y unir jóvenes que no sólo quieren tomar de la sociedad, sino que quieren dar. Durante años se cedió terreno, en el sentido que hubo un retroceso de la participación ciudadana en la vida social y política de los países. Hace años, con el auge de las redes sociales y las comunidades virtuales, el sentido de comunidad resurge”, considera.

Dentro de los principales beneficios que tiene pertenecer a este selecto grupo, ella destaca la oportunidad de contactarse con tantos referentes de diversas áreas. “Ser parte de proyectos de alto impacto generados por el grupo y potenciados por el Foro Económico Mundial, participar activamente de eventos de alcance global, son oportunidades muy enriquecedoras.” Apasionada de la lectura, de la investigación y de la escritura, actualmente está realizando un estudio sobre la industria alimentaria, la comida sana y las formas naturales de mejorar la salud.

Además, Mariana es una periodista sin horarios. Escribe en la revista Minga, tiene una columna ambiental en el canal de noticias C5N, donde también conduce el noticiero entre las 5 y las 6 de la mañana. Y sí, su día comienza a las 4.

“EL GRAN FUTURO DEL MUNDO SE ESTÁ PROGRAMANDO EN LA WEB”

 

 
Santiago Siri (29). Tecnólogo. 

 

Es uno de los referentes del mundo emprendedor tecnológico argentino. Con 29 años, Santiago Siri ya fundó casi una decena de empresas y se hizo un lugar en la historia argentina de Internet. Su pasión techie comenzó hace tiempo, en su infancia. Tenía sólo 9 años cuando programó su primer videojuego en su habitación y 18 cuando fundó su primera compañía. De formación autodidacta, le bastaron un par de meses en la Facultad de Tecnología del ITBA para convencerse de lo que ya había intuido en su paso por el secundario: no encajaba en la educación formal. Estudió navegando por horas (por años) en Internet y leyendo, mayormente, ensayos políticos. Si tiene que elegir dos libros se queda con Gödel, Escher, Bach: un eterno y grácil bucle, de Douglas Hofstadter, que considera la biblia de los informáticos, y El hacedor de estrellas, de Olaf Stapleton, con una versión prologada por Borges. Ahora, en su bolso lleva dos libros sobre la importancia de Internet como agente de cambio.

¿Quiénes te inspiran en tu trabajo?

Steve Jobs es una eterna inspiración, pero además tuve maestros, emprendedores argentinos que me enseñaron desde el centro de Silicon Valley cómo armar una empresa, a entender el dinero como una herramienta para crear innovación y a trabajar en un ambiente donde gobiernen las ideas por sobre las personas.

Actualmente Santiago lidera el equipo de Investigación y Desarrollo (I+D) de la empresa Grupo 42, de la que es socio fundador, que se dedica al análisis de información de la Red y fue uno de los 50 Global Shapers elegidos para estar en enero último en Davos, en la reunión del Foro Económico Mundial. “El lugar fomenta mucho la conversación y genera toda clase de estímulos. En Davos te acostumbrás a cruzarte en los pasillos o hasta conversar con gente como Bill Gates o alguno de los 48 jefes de estado que están presentes en el lugar, además de los CEO de las Fortune 500″, describe su experiencia en Suiza donde disertó en un panel sobre Internet como un canal poderoso de democracia participativa.

Sobre este tema gira su nueva apuesta. Él pertenece al grupo fundador de una nueva iniciativa política participativa llamada el Partido de la Red, conformada por empresarios, políticos, artistas, profesores y escritores destinados a hackear el sistema político. “Estamos construyendo el software #NetDemocracy que puede validar identidades online donde los usuarios pueden votar directamente en cualquier tipo de tema. Queremos probar este sistema hasta que se convierta en una herramienta estable de pensamiento social”, describe. Para las próximas elecciones legislativas el partido presentará legisladores que tendrán el compromiso explícito de votar según lo resuelto por la red. “La idea de la política personalista seguirá erosionándose, la democratización del poder es posible”, dice.

Como si su agenda le pidiera algo más, desde hace un año y medio es columnista tecnológico del programa de radio Basta de todo, que conduce Matías Martin, desafío que lo saca de su zona de confort. Ama viajar con amigos y su pareja cada vez que puede, y compone música electrónica.

“Los jóvenes importamos más que nunca, ya no sólo tenemos el privilegio de ser idealistas como en los 60, sino que también tenemos el poder de generar cambios drásticos. No tengo dudas de que el gran futuro del mundo se está programando en la red”, cierra Santiago.

UN ADICTO A LA NOVEDAD

 

 
Hernán Kigel (25). Economista. 

 

Para poder dejar la cama cuando se despierta, necesita una gran taza de café con leche y su cerebro, asegura, comienza a funcionar después de las 10. Odia las cadenas de mails y las salidas en grupos de a 20 personas y no puede dejar de probar la comida del plato del que tiene al lado. Hernán Kigel es el más chico del grupo argentino de Global Shapers, un adicto a la novedad. Trabaja con Estanislao Bachrach, académico de Harvard y doctor en biología molecular, en una consultora de innovación. “La creatividad es una habilidad y como tal puede ser practicada y desarrollada. Nuestro trabajo consiste en trabajarla con los empleados. Buscamos un pensamiento que rompa con los patrones de la experiencia y lo conocido, promoviendo la sistematización del proceso creativo al interior de la organización”, explica. Sobre esto también da clases en la Universidad Di Tella dentro del programa ejecutivo de Creatividad e Innovación en los Negocios. En esa casa de estudios recibió su título de licenciado en Economía Empresarial y está terminando la maestría en Economía Aplicada.

¿Qué significa ser del equipo de Global Shapers?

Es tener acceso y voz frente a las personas más influyentes del mundo, pero también poder nutrirme de mis compañeros en cada mail o charla. Es ser responsable de generar un cambio, o al menos de intentar hacerlo. Fuimos elegidos para romper con el status quo, para ser los interlocutores de un montón de voces nuevas.

Además, Hernán es parte de la Asociación Civil Cascos Verdes, que trabaja por el cuidado del medio ambiente. Impulsado por su novia, está incursionando en la espiritualidad. “Gracias a la meditación y el yoga, en los últimos años aprendí a conectarme con mi esencia y entender qué es lo que realmente quiero.”

“NO ENTENDER UN DERECHO ES COMO NO TENERLO”

 

 
Santiago Zebel (31). Abogado especializado en derecho tributario. 

 

Ser joven, cosmopolita y emprendedor, estar abierto al debate libre de ideas y, sobre todo, sinceramente comprometido con tu comunidad. Es ser -y querer ser- un referente en un ámbito de acción.” Así define Santiago Zebel, el mayor del grupo argentino de formadores, la esencia GS.

Santiago es director adjunto de la maestría en Derecho Tributario y docente titular en la Universidad Torcuato Di Tella, donde también realiza tareas de investigación. Fue elegido por la Organización de las Naciones Unidas como asesor por Argentina en planes de capacitación tributaria a nivel global. “Mi objetivo es asistir a los países en desarrollo -como el nuestro- a la hora de negociar acuerdos impositivos con países desarrollados, teniendo en cuenta el crecimiento sustentable de los países en desarrollo. En esas reuniones se ríen porque soy, por lejos, el más joven en este grupo de expertos”, comparte.

Él es, ante todo, un hombre tranquilo, característica que trajo de Viedma, ciudad donde vivió su infancia y adolescencia, donde pasaba las tardes a orillas del río Negro con su abuela Blanquita. Pero también se reconoce muy emprendedor y racional. “Lo que heredé de mis viejos, ambos ingenieros, que no paran ni un segundo de embalarse en nuevos proyectos.” Además le encanta viajar con su novia y elige Bariloche como la ciudad a la que ama volver cada vez que puede.

Su liderazgo excede el ámbito profesional. También es director técnico del equipo WTC Rugby, donde juegan sus amigos. Practicó ese deporte durante 25 años y ahí adquirió su apodo deportivo: en la cancha Santiago se llama Z.

Además de su labor en derecho tributario, tiene otra pasión que en el último tiempo requirió mucha de su energía y dedicación. Es parte del proyecto La Noble Igualdad, liderado por el abogado Ignacio Mazzocco, autor del libro homónimo, que tiene por fin explicar cuáles son los derechos más importantes que todos los habitantes tenemos y cómo hacerlos respetar efectivamente, en concreto y en la práctica.

“La idea central de La Noble Igualdad está basada en que las leyes y la justicia afectan cada momento de nuestra vida cotidiana; ellas deciden qué puedo hacer y qué no, qué puedo decir y qué no, y qué puedo exigir al Estado como a otros conciudadanos. Nuestro sistema legal es hostil e indescifrable. Las leyes están escritas en un idioma oscuro e incomprensible para el hombre común, y aun para el instruido. Los abogados, jueces y académicos del derecho hablan y escriben en difícil. Buscamos explicar con claridad cómo funciona el sistema legal”, describe el proyecto que abarca una fundación, talleres y el mencionado libro.

¿Cuál sentís que es tu misión como abogado?

No entender un derecho es como no tenerlo. Somos los abogados los responsables de transmitir, en un lenguaje llano y simple, lo que hemos aprendido. Las leyes son hechas y aplicables para las personas, por lo que nuestro rol debe incluir transmitir claramente a nuestra familia, amigos y a la sociedad cuáles son sus derechos y cómo funcionan en la práctica para hacerlos valer.

Fanático de la serie de culto nerd The Big Bang Theory, Santiago consigue tiempo para estudiar la carrera de Economía en la Universidad de Buenos Aires y para escaparse, cada vez que puede, hasta el Cilindro de Avellaneda, cuando juega el club de sus amores.

UN FAN DE LA NUEVA ERA

 

 
Alexis Estévez (29) Ciencias Políticas. 

 

Si tiene que decir en qué le gustaría estar trabajando dentro de cinco años, no duda: “Quiero ser un gran articulador. De organismos, de gente talentosa y de proyectos”. Alexis Estévez es el director de Desarrollo Institucional de la Asociación Conciencia, una ONG dedicada a la formación para la ciudadanía desde una perspectiva integral, que contempla la participación comunitaria y la inclusión social. Desde su rol piensa nuevos proyectos y trabaja en el vínculo de la ONG junto a organismos públicos y multilaterales para incrementar su efectividad e impacto.

“Para nosotros es importante la interacción con actores de múltiples sectores, algo que también comparte el Foro Económico. Para construir proyectos con una genuina visión de desarrollo es fundamental el armado de alianzas multisectoriales”, opina Alexis que formó parte de la última conferencia del WEF en Ginebra, Suiza, y estará presente en el Foro Económico Mundial acerca de América latina que tendrá lugar en Lima en abril. “Para esto trato de actualizarme leyendo publicaciones de política, tecnología, psicología y economía. Ahora estoy leyendo un libro de Daniel Kahneman, sobre los mecanismos de nuestros procesos cognitivos aplicados al desarrollo y uno de Clay Shirky, que analiza con inteligencia procesos que transforman el mundo. Lo interesante es pensar cómo se aplican estas ideas a un país con la excepcional potencialidad de la Argentina”, piensa.

¿Cómo nació tu interés por la política?

En eternas conversaciones que mantenía con mi padre, no sólo sobre política, sino también de economía y desarrollo. De él aprendí lo importante de lo público, los valores necesarios para abordarlos, el respeto por las ideas, la necesidad de innovación en asuntos sociales.

Alexis es un fanático de la era que le toca vivir. Para él, nunca se modificaron de una forma tan dinámica los patrones de la comunicación en todos los niveles, entre los ciudadanos, y de ellos con el ámbito público. “Proyectos hoy muy consolidados, pero que en el siglo XX no existían, como Wikipedia, son transformacionales para la capacidad del ser humano de construir y acumular colectivamente su capacidad cognitiva. Personalmente, planteo como gran desafío para la comunidad de Global Shapers que se trabaje en el futuro de los países emergentes desarrollando una calidad institucional coherente que explote todo su potencial.”

Graduado de la licenciatura en Ciencias Políticas por la Universidad del Salvador y con una especialización en Efectividad en la Administración en una ONG en Australia, Alexis cree que el valor relativo de la universidad va decreciendo. “No estoy seguro de que la educación formal se esté actualizando al ritmo de un mundo en constante transformación. Estamos viviendo un momento muy singular, caracterizado por grandes transformaciones cuyos resultados dependerán de la actual generación y cómo use toda la innovación que hoy es posible a partir de las nuevas tecnologías”, opina.

Además de la lectura, le encanta salir a correr. La música es una constante en el día de trabajo y la elige según su estado de ánimo. También la noción de comunidad es excluyente en todos los ámbitos de su vida. “Soy hijo único y creo que por eso desde muy chico busqué armar comunidad. Los momentos compartidos para mí son los mejores de la vida”..

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Ser otra persona en pocos segundos – Virtual Body Technology – LNR 14/01

LNR - Martina (1)

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enero 15, 2013 · 6:07 am

Malos recuerdos: se busca borrón y cuenta nueva – LNR 7/01

Malos recuerdos: se busca borrón y cuenta nueva

¿Se puede elegir un hecho doloroso y eliminarlo de la memoria? ¿Qué función cumplen las experiencias negativas en nuestra psiquis? La ciencia explica los mecanismos e implicancias de olvidar a voluntad

Por Martina Rua  | Para LA NACION

     Foto: Alma Larroca
Por favor, déjame conservar este recuerdo…, ¡sólo éste!”, le implora Joel desesperado al médico a quien le había solicitado que le borre -uno a uno- todos los recuerdos relacionados con su ex novia Clementine. Pero el proceso comenzó y ya no hay forma de detenerlo. La escena corresponde a la película de Michel Gondry, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, donde los protagonistas recurren a una clínica borra-memoria para olvidarse mutuamente. Aunque lejos de la ciencia ficción, la neurociencia y la psicología han estudiado por décadas los mecanismos que el cerebro humano activa sobre los recuerdos.

Todos tenemos cosas que no queremos recordar a lo largo de la vida. Desde una pelea con una pareja o una situación incómoda, hasta situaciones verdaderamente traumáticas como un accidente o la muerte violenta de un ser querido, que pueden arrastrar a las personas a un estrés postraumático y a la depresión. Para entender estos procesos y poder actuar sobre las posibles patologías, el neurocientífico Roland Benoit, jefe del departamento de Neurociencia de la Universidad de Cambridge, acaba de publicar el estudio Mecanismos opuestos que apoyan el olvido voluntario de los malos recuerdos. La Revista habló con él y con referentes locales para conocer las implicancias de estos procesos en nuestra vida.

Memorias . ¿Cómo olvidamos las personas? Sobre esta pregunta giró el trabajo de Cambridge que demuestra dos mecanismos cerebrales curiosamente opuestos que se activan muchas veces de manera simultánea. “El estudio aumenta la comprensión de cómo olvidamos voluntariamente. El primer mecanismo detiene el proceso de recordar. Intencionalmente se puede empujar la memoria de la conciencia. El segundo busca encender un nuevo recuerdo que trata de ocupar rápidamente la conciencia con un recuerdo más agradable”, describe el titular de la investigación, Roland Benoit. Al conocer estos mecanismo se puede trabajar con los pacientes en distintos ejercicios para lograr desplazar un recuerdo tortuoso. Fernando Torrente, director del departamento de Psicoterapia del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) y director de la carrera de Psicología de la Universidad Favaloro, describe a la memoria humana como un sistema dinámico y constructivo. “Nuestro cerebro organiza y reorganiza de forma periódica la información almacenada en la memoria como un mapa, no sólo de lo que sucede, sino de lo que siente y de lo que cree. Con el paso del tiempo, algunos recuerdos dolorosos van perdiendo fuerza, no sólo porque los recordamos menos veces, sino porque cambiamos algunos de los matices de la situación”, describe Torrente. ¿Por qué nuestra mente procede así? Se trata no sólo de mantener información útil desde un punto de vista adaptativo, sino también de mantener nuestra coherencia interna y nuestra autoestima, que dependen de cómo representamos y almacenamos nuestra experiencia histórica y actual.

Según Benoit, estos mecanismos se pueden ejercitar: “Hay evidencias que demuestran que los recuerdos son más propensos a ser olvidados cuanto más a menudo tratamos de evitar que vengan a la mente. Creemos que la memoria en el cerebro se debilita sucesivamente con más intentos de suprimirla”, describe. Sobre esto, el físico Mariano Sigman, director del Laboratorio de Neurociencia Integrativa de la UBA, advierte sobre la complejidad de llevarlo acabo: “Uno no puede elegir un recuerdo e imaginar que lo toma con una pinza y lo saca. De poder olvidar, se olvida o se borra todo un barrio de recuerdos relacionados con un hecho. Pero hay que tener en cuenta que la modulación es muy pequeña y que excede la mera voluntad. Es como con las dietas, son mecanismos de autocontrol complejos que a algunos les resulta más que a otros. Además -completa Sigman-, aun así no es que desaparece, queda en el disco duro, quizá no tan visible o a mano, pero queda, porque esos malos recuerdos también nos definen como personas”.

Ética y razón . Los expertos coinciden en el importante papel que estos malos recuerdos alojados en nuestro cerebro también tienen en nuestra vida. “No creemos que siempre sea mejor intentar olvidar simplemente porque un recuerdo es desagradable. Algunas de las cosas negativas que nos sucedieron tienen que tener un lugar en nuestra vida y debemos integrarlas a quienes somos”, aclara Benoit. Sin embargo, recordar todo lo desagradable puede llevar a la persona a sufrir distintas patologías que se caracterizan por la intrusión constante de recuerdos dolorosos que no les permiten vivir su vida con libertad.

Para Torrente, los diferentes tratamientos psicoterapéuticos actuales apuntan a ayudar a la persona a reprocesar los eventos sufridos y a cambiar el modo en que ellos están representados en nuestra memoria. “Por supuesto, la idea de cambiar o atenuar recuerdos tiene un costado ético de extrema importancia. Nuestros recuerdos y nuestra memoria son parte esencial de quiénes somos. La idea de borrar recuerdos sin más, o de cambiar recuerdos negativos por positivos, va en contra de nuestra integridad psicológica. La persona debe ser el centro de la decisión”, enfatiza. Los malos recuerdos juegan, además, una función importante desde el punto de vista adaptativo. Nos advierten sobre los peligros físicos y psicológicos y, especialmente, sobre nuestros propios errores.

“¡Suéltame, pasado!”, gritaba uno de los personajes de Les Luthiers en uno de sus famosos sketchs. A la luz de este estudio, ahora sabemos que el olvido de los malos recuerdos es algo que se puede entrenar, pero también que su persistencia en la memoria es, en muchos casos, simplemente parte de la propia historia con la que tenemos que vivir. También hablan de quiénes somos.

BRÚJULA PARA EL MAPA CEREBRAL

  • No es posible elegir un recuerdo específico y borrarlo, pero con terapias y acompañamiento profesional se pueden desplazar malos recuerdos e instalar recuerdos más felices.
  • Los tratamientos psicoterapéuticos actuales ayudan a reprocesar los eventos sufridos y a cambiar el modo en que están representados en nuestra memoria. Se utilizan, a veces, en situaciones posestrés.
  • Sin embargo, los resultados son lentos, modulados y cambian con cada persona. Dependen de cómo maneje su autocontrol y cómo se ejercite mentalmente para poder lograr olvidar algo no deseado.
  • Nuestros recuerdos y nuestra memoria son parte esencial de quienes somos. Los malos recuerdos juegan, además, una función importante desde el punto de vista adaptativo. Nos advierten sobre los peligros físicos y psicológicos y, especialmente, sobre nuestros propios errores.

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El hombre del tercer ojo – LNR 30 dic

El hombre del tercer ojo


http://www.lanacion.com.ar/1541524-el-hombre-del-tercer-ojo

Artista plástico, el inglés Neil Harbisson sólo ve en blanco y negro, pero gracias a un implante tecnológico puede escuchar los colores. Hoy es el primer ciborg reconocido por un gobierno. Un caso de película

Por Martina Rua  | Para LA NACION

Foto: Dan Wilton / The Red Bulletin
El piso de su casa en Barcelona es rojo, para que suene grave. La habitación donde duerme está en blanco y negro, así no suena y logra descansar tranquilo. La escalera tiene tonos anaranjados y rojos que le van dando semitonos a medida que sube cada escalón. Neil Harbisson pintó su casa para poder oírla como más le gusta. Pero antes de eso, pasaron muchas cosas.

Neil Harbisson nació en Gran Bretaña con una condición visual llamada acromatopsia, que no le permite percibir los colores. Sólo ve en blanco y negro. De profesión artista plástico, en su paso por la universidad asistió a una conferencia de cibernética que le cambió la vida. Allí vio cómo la tecnología podía ser usada para expandir los sentidos y con la ayuda de un compañero creó el ojo electrónico (eyeborg) que tiene ubicado a presión en su nuca. Éste le permite percibir a través del cráneo frecuencias de luz en forma de frecuencias audibles y así interpretarlas en una escala de colores. Lo que detecta el ojo electrónico es la frecuencia de la onda lumínica. Así, Harbisson es un ser formado por materia viva y dispositivos electrónicos, es decir, un organismo cibernético o ciborg. “El del ojo electrónico es un lenguaje totalmente nuevo que tuve que ir aprendiendo. Las primeras semanas tuve fuertes dolores de cabeza porque era mucha información de golpe, luego mi cuerpo y mi cerebro se acostumbraron a escuchar colores constantemente”, describe el joven que no elige su vestimenta por sus colores sino por cómo combinan los distintos colores.

Parte de mí. En el año 2004 se convirtió en el primer ciudadano ciborg del mundo reconocido como tal por un gobierno. “En el Reino Unido no puedes aparecer en la foto del pasaporte con un dispositivo electrónico. Yo argumenté que el eyeborg no era un aparato electrónico sino una parte de mi cuerpo, luego de largos meses de trámites y burocracia aceptaron mi explicación”, dice Harbisson que hace dos años creó la Fundación Cyborg, donde se realizan investigaciones y colaboraciones con universidades para crear tecnología con el fin de extender los sentidos humanos.

En una conferencia TED dijo, recientemente, que cuando comenzó a sentir en colores experimentó que el software y su cerebro estaban unidos. ¿Puede explicarlo?

Yo uso la cibernética como parte de mi organismo, no sólo porque llevo un elemento incorporado en la cabeza, sino también porque el software y mi cerebro se han unido y han creado un nuevo sentido. Me siento en una situación muy difícil de explicar ya que considero al ojo electrónico una parte de mi cuerpo y una extensión de mis sentidos. Es un sentimiento que cuesta explicar si no lo experimentas. Yo no siento la diferencia entre software y cerebro, es una sensación muy profunda.

¿Tiene un límite cuando piensa en seguir incorporando tecnología en su cuerpo?

No hay que tener límites generales, cada uno tiene que pensar en los suyos. Los míos se fueron corriendo. Mi objetivo era poder percibir los colores como lo hacían los humanos, pero llegué ahí y ahora voy por las frecuencias que exceden el oído de las personas. Se puede ampliar la percepción de ultrasonidos y de infrasonidos como muchos animales.

¿Cómo imagina que seguirá avanzando el desarrollo de la tecnología al servicio del cuerpo humano?

Los sentidos que tenemos hasta ahora los tenemos desde el vientre de nuestra madre. Con la cibernética podremos seguir evolucionando a lo largo de toda la vida. Llegan muchas consultas a la fundación de niños que ya están experimentando con extensiones cibernéticas a la espera de ser mayores de edad. Para ellos es natural pensarlo, por lo que será cada vez más común ver ciborgs. Hay sentidos humanos que se sobrepasan. El cuerpo humano tiene límites, pero con la tecnología no hay límites. Es al revés de la edad biológica donde hacerse mayor implica ir perdiendo los sentidos.

En su Fundación Cyborg reciben consultas de personas que quieren extender alguno de sus sentidos, pero también críticas que sostienen que lo que hacen está en contra de la naturaleza humana. ¿Cuál es su opinión?

Me parece algo justamente muy humano que queramos estar más tiempo en la Tierra y con los sentidos más abiertos. Muchas personas ven la unión entre tecnología y cuerpo humano como algo malo, y las películas la han ido mostrando como algo peligroso. Pero estamos acercándonos a la naturaleza y no alejándonos. Estamos ampliando nuestros sentidos al nivel de otras especies animales como la percepción ultravioleta de los pájaros o los campos electromagnéticos de los tiburones. Yo ahora puedo escuchar sonidos a través del hueso y eso es algo que los delfines pueden hacer.

El hombre que escucha 360 semitonos traducidos en colores ya consiguió financiamiento para someterse a una operación que le permitirá integrar el ojo electrónico al cráneo y que lo dotará de más inteligencia artificial para seguir expandiendo sus sentidos. Sin duda, con el avance científico-tecnológico veremos cada vez más personas atraídas por mejorar o extender sus capacidades a través de implantes cibernéticos, lo que impulsará también nuevos debates de índole religioso, ético y filosófico, nuevas leyes y, quizá, hasta un nuevo concepto sobre lo que significa ser humano..

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La mejor educación global, a un clic – LNR Domingo 9/12

Tecnología

La mejor educación global, a un clic

Crecen las plataformas online que ofrecen cursos totalmente gratuitos en universidades privadas como Harvard, el MIT, Berkley o Stanford

Por Martina Rua  | Para LA NACION

Lo que hasta hace poco era privilegio de quienes podían viajar y afrontar los elevados costos de las universidades privadas más buscadas del planeta comienza a ser una posibilidad mucho más cercana gracias a Internet. Si bien el concepto de e-learning no es nuevo y hace más de una década que la educación online ha ido evolucionando, la novedad son las plataformas virtuales desarrolladas por eminencias globales en educación. Concentran en un único espacio virtual la posibilidad de estudiar en prestigiosas casas de estudio con sólo una conexión casera a Internet y ciertos conocimientos de inglés, sin ningún costo.

La vedette del año es la plataforma Coursera.org, desarrollada por dos profesores de la Universidad de Stanford, cuna de muchos de los cerebros que hoy brillan en Silicon Valley. Empezó como un intento para facilitar algunas clases para alumnos de esa institución, pero pronto se transformó en el centro virtual donde Harvard, el MIT, Princeton y más de 30 de las más prestigiosas casas de estudio del planeta abren más de 200 cursos, de forma gratuita, a cualquier estudiante. A seis meses de su lanzamiento, unos 2 millones de personas pasaron por las aulas virtuales. ¿Qué se puede estudiar? Desde Diseño, Computación, Música, Álgebra, Poesía, Sustentabilidad, Cine y Salud pública hasta Nutrición de equinos o los mejores métodos para probar vacunas. Pueden durar entre cuatro o quince semanas y se cursan bajo el concepto de flexibilidad estructurada. Significa que, dentro de un marco establecido, un estudiante puede ajustar los horarios de clase y los exámenes, algo clave para quienes trabajan y utilizan la noche para estudiar.

El aprendizaje a través de Internet es una combinación de muchos medios relacionados, como texto, video, audio y mucha interacción entre alumnos y profesores que también usan mensajes y telefonía móvil. Otras experiencias similares son Edx.org, un joint venture entre Harvard y el Massachusetts Institute of Technology (MIT); Udacity.com o Class.stanford.edu, de la Universidad de Stanford. La idea común es que se genera una sensación de comunidad. Los alumnos saben que no están estudiando solos, sino que son parte de una comunidad real y pujante.

LOS DESAFÍOS

Estos sistemas aún presentan grietas respecto del control y monitoreo de la identidad de los participantes y de la distribución de las credenciales. En los programas virtuales de la Universidad George Washington (una de las que ofrece carreras completas), se usa una serie de mecanismos (exámenes vigilados de alta competencia, cámaras y tecnología de reconocimiento) que sirven para garantizar la integridad de los cursos. Coursera aplica mecanismos de control para la verificación de identidades. Pero, por ahora, lo que más importa es la honestidad de los estudiantes y las pruebas que hagan los futuros empleadores para corroborar los conocimientos adquiridos. Diplomas y créditos universitarios quedan a criterio de los profesores y de las instituciones. Princeton, por ejemplo, no ofrece ningún certificado, aunque también es cierto que el mercado se está alejando de las certificaciones formales y lo que se contrata cada vez más es el talento.

Estas plataformas son una ventana a la educación del futuro. Gran parte de la docencia tradicional puede ocurrir afuera del aula, dando lugar a modos de aprendizaje más interactivos, atractivos y, sobre todo, más equitativos e inclusivos. Aunque quedan métodos y tecnologías por mejorar, lo cierto es que hoy, desde una computadora en la Argentina, un estudiante con ganas de aprender puede estudiar en Harvard. Algo impensado hace muy poco tiempo atrás.

ENTRE LOS LIBROS Y EL MOUSE

www.coursera.org
www.edx.org
www.udacity.com
www.class.stanford.edu.

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Hay una reputación online – LNR – Domingo 2/12

Tecnología

Hay una reputación online

Según cómo nos movemos en el mundo virtual y para qué usamos las redes sociales se va construyendo una suerte de álter ego digital. ¿Qué buscamos mostrar cuando nos comunicamos en la Web?

Por Martina Rua  | Para LA NACION

Dicen que nadie es tan lindo como en su foto de Facebook ni tan sagaz como en sus comentarios de Twitter ni está tan calificado como dice su cuenta de Linkedin. Bueno, por lo menos casi nadie. Lo cierto es que los argentinos nos hemos apropiado de estos lugares a tal punto que ocupamos los primeros lugares de las principales redes sociales a nivel mundial. Según cifras de The Global Index, la Argentina está sexta entre los países que usan de manera más activa Twitter, y el país cuenta con unos 20 millones de usuarios en Facebook, lo que representa cerca del 50% de la población local. Pero, ¿para qué las usamos? Para debatir, para expresar opiniones, para comentar un programa de tele o un partido, para mostrar cómo somos o, quizá, cómo nos gustaría ser. “Nos construimos en función de la mirada de los otros en las redes sociales, ha cambiado nuestra subjetividad. En los 60, el eje estaba en el interior, en ser fiel a una esencia y no variarla a lo largo de la vida. Hoy, el eje se ha desplazado hacia el exterior. Los diarios íntimos o las cartas eran un diálogo con uno mismo o con una persona concreta. Hoy las redes sociales consisten en la exhibición pública del yo”, describe la antropóloga Paula Sibilia, autora de La intimidad como espectáculo.

En su libro, Sibilia habla de extimidad , un concepto que toma de Jacques Lacan y resignifica para hablar de una nueva intimidad: “La gente cuelga en YouTube sus ecografías, videos de porno casero, los primeros pasos de los hijos, una propuesta de matrimonio. Lo introspectivo está debilitado. Cada vez nos definimos más a través de lo que podemos mostrar y que los otros ven. La intimidad es tan importante para definir lo que somos, que hay que mostrarla. Eso confirma que existimos”, reflexiona.

Pero no sólo nos mostramos, sino que a veces lo hacemos desde una exacerbación de ciertos atributos o hasta desde un personaje alejado de la persona offline. Para la psicóloga Adriana Martínez, coordinadora de la Fundación Buenos Aires, la virtualidad permite desplegar, en distintos ámbitos (social, laboral, sexual, profesional), ciertas fantasías que quedan por fuera de la circulación en la realidad compartida, es decir, la realidad concreta. “De este modo, es posible utilizar ese espacio de lo online para crear, acentuando, magnificando o bien tergiversando rasgos, personajes sobre lo que alguien anhela ser o tener. Es posible que alguien se exponga más de lo debido, tanto como otro puede resguardar aspectos o rasgos que prefiere ocultar”, describe Martínez. Según la especialista, los riesgos son, al menos cuando de adultos se trata, en relación con uno mismo ya que la responsabilidad sobre los resultados de mantener estas conductas es indelegable. “Insatisfacción, necesidad creciente de llenar un vacío por no estar a gusto con la vida real que se lleva e impotencia son algunas de las consecuencias posibles de no ser coherentes entre un campo y el otro: el concreto y el virtual”, dice. Sibilia considera que hay una parte positiva y otra negativa de esta nueva extimidad . “La positiva es que ya no necesitamos ser fieles a una identidad fija, estática, toda la vida, sin desviarnos un milímetro de ella, permitiendo ahora que nos reinventemos y ser más creativos. La negativa es que en los sujetos frágiles ese estar alterdirigidos, esa necesidad de construirse constantemente sobre la base de la mirada de los otros y no en la propia interioridad, excluye la posibilidad de refugiarse en uno mismo.”

BUENAS Y MALAS NOTAS

 

 
Foto: Alma Larroca

 

Para conocer, modificar o analizar el comportamiento en el mundo virtual existen diversas herramientas gratuitas que le asignan un puntaje a nuestra existencia y participación en la nube. Por ejemplo, Klout da una puntuación entre 1 y 100 e indica sobre qué temas se es influyente y sobre cuánta gente se influye. La herramienta asigna una categoría en función de si el perfil del usuario es mayormente de líder, socializador, networker, especialista o activista. Las principales métricas se muestran en un gráfico de evolución mensual, calcula también los retweets y las menciones de los últimos 90 días. Permite integrar varias redes sociales y comparar el Klout propio con el de otros perfiles. Otra es PeerIndex que otorga también una puntuación global del 1 al 100 y una calificación según autoridad, audiencia y actividad. Indica los temas más relevantes y la fuente de menciones más habitual. También se puede saber quiénes dejan de seguirnos en Twitter a través de la aplicación Who Unfollowed Me, al mismo tiempo que se pueden ver las personas que sí no siguen y nosotros no, y así encontrar usuarios interesantes para empezar a leer.

El tiempo que pasamos en el mundo virtual está creciendo año tras año y eso es muy real. Para las especialistas, encontrar una relativa concordancia entre lo que hacemos en ambos mundos habla de un manejo sano de estas tecnologías. Repensar internamente cuán lejos se quiere llegar con la presencia online e, incluso, el modo de disponer del propio tiempo y estar atentos a que el tiempo de ocio no se desplace sólo hacia lo virtual, relegando las relaciones reales, esas que también requieren -como siempre- de una presencia real.

LIMPIÁ TU OTRA CARA

Deshacer lo que uno dijo o borrar una foto o un comentario que nos disgusta u ofende de la Web no es precisamente una tarea sencilla. Una de las primeras medidas que se puede tomar es comunicarse directamente con el administrador de la página Web donde aparece el contenido que no se desea y pedirle que lo baje. Esto no siempre funciona porque la persona o entidad que nos haya nombrado no tiene la obligación de bajarlo, a no ser que esté violando alguna ley referida a la información personal, cosa que puede tardar un tiempo en confirmarse. Sin embargo, a veces es tan sencillo como eso, con un llamado, el dueño del espacio virtual borra o da de baja el contenido.

Mientras tanto se pueden implementar algunas estrategias de SEO Positioning (optimizar las búsquedas en los buscadores) que son lícitas. De hecho, ya existen empresas que se dedican a limpiar identidades virtuales. ¿Cómo? Una manera efectiva es crear información de valor positivo en las principales redes y blogs que suelen ser indexados primero por las empresas que manejan los principales motores de búsqueda. Por ejemplo, abrir una cuenta en Facebook, Linkedin, Twitter y en las plataformas de blogs como WordPress o Blogger. También sirve tener una página personal en la que el dominio (el nombre) sea nuestro nombre de pila y nuestro apellido. Todas estas estrategias no eliminan esa foto que nos molesta o ese comentario no tan agradable, pero lo hacen bajar lugares en cuanto a relevancia y los relega, muchas veces, a la segunda página de resultados. Y, bien sabemos, que no muchas veces pasamos a ese limbo digital.

TRES REGLAS BÁSICAS

 

  • Preservar la intimidad , no exponerla. Esto sólo provee una satisfacción fugaz y lo que ya circula en el ciberespacio luego no se puede deshacer fácilmente.
  • Tratar de ser honesto con los otros. Si lo virtual es un campo para relacionarse (conseguir trabajo, pareja, amigos, intereses comunes, jugar), entonces bien vale la pena no desdoblarse en un personaje de forma extrema.
  • Entender la dimensión lúdica que tiene lo online. Los personajes pueden ser creados, pero se trata, en gran parte, de un juego. Poder administrar esa distancia es indispensable.

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Mañana es demasiado tarde – LNR 19/08

Mañana es demasiado tarde

Dilatar las obligaciones en un mundo de conexión permanente es un mal que aqueja a gran parte de la población mundial. Técnicas y aplicaciones online para evitar la procrastinación en la era de las mil distracciones

Por Martina Rua  | Para LA NACION

Si bien postergar las tareas más molestas u obligaciones diarias es una tendencia que se acepta como algo normal, esta conducta puede derivar en un trastorno del comportamiento o convertirse en un hábito que domine los aspectos más importantes de la vida. La procrastinación -del latín procrastinare, dejar un asunto para el día siguiente, aplazar- es la costumbre de posponer de forma sistemática lo que hay que hacer a través de una gratificación inmediata. Es una tendencia tan extendida que afecta -en mayor o menor medida- al 95% de la población mundial. Aunque muchos han sufrido los inconvenientes habituales derivados de pagar las facturas a última hora, estudiar la noche anterior a un examen o aplazar una reunión complicada sin mayores consecuencias, el hábito de postergar puede convertirse en una necesidad irrefrenable que afecte negativamente el desempeño laboral, doméstico o interpersonal de los personas. En estos casos, cualquier tarea alternativa servirá para retrasar temporalmente la llamada del deber. Y ahí, en la era de la conexión, Internet aparece como una tentación irresistible.

Juan Manuel Bulacio, presidente de la Fundación de Investigación de Ciencias Cognitivas Aplicadas (Iccap), habla de tres tipos de estímulos que impactan en esta conducta: los irrelevantes, los amenazantes y los desafiantes. “La mejor respuesta frente a los estímulos irrelevantes es la no respuesta, es decir, ignorarlos. Frente a las amenazas, e incluso los desafíos, debe emitirse una respuesta, que básicamente es de pelea o afrontamiento por un lado, o de huida por el otro. La no respuesta es disfuncional e inadecuada, ya que no moviliza al individuo hacia la resolución del tema. Esta no respuesta frecuentemente adopta la forma engañosa de la postergación, naciendo así, cuando es sistemática, el mecanismo de procrastinación”, describe Bulacio.

Causas. La ansiedad se encuentra muchas veces en la base de estos mecanismos. Sea porque demasiados estímulos son considerados relevantes y no se les puede dar respuesta a todos, o porque la intensidad de la ansiedad produzca una inhibición de la conducta que derive en una postergación de lo importante, que es la causa de dicha ansiedad. “La ansiedad normal nos moviliza hacia nuestros objetivos; la patológica o la ausencia de ella, nos aleja de los mismos. Nuestra sociedad actual paradójicamente genera un aumento de ansiedad y por otro lado, un déficit de ella, ante el descreimiento o falta de objetivos, sobre todo en jóvenes. Por eso está muy ligada a la procrastinación, aunque cuadros depresivos o déficit de atención también pueden estar entre sus causas. Un adecuado diagnóstico es fundamental para ubicar el problema en su justo término y tratarlo dentro del cuadro integral que el paciente presenta”, dice el presidente de Iccap. Las consultas de pacientes ligadas a la procrastinación suelen ser por la presencia de estrés, ansiedad, depresión o déficit de atención, o por las consecuencias que esto genera a nivel laboral (disminución del rendimiento), familiar o social.

Ecuación. Para explicar este comportamiento, el psicólogo canadiense Piers Steel, profesor de la Universidad de Calgary y autor de Procrastinación: por qué dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy y de La ecuación de la procrastinación, condensó los aportes de más de ochocientos estudios sobre el tema en una fórmula. “Consiste en una combinación de tres factores que intervienen cada vez que aplazamos algo: la predisposición a valorar las necesidades inmediatas por encima de los planes a largo plazo (impulsividad), el grado de confianza en alcanzar el objetivo (expectativas) y el placer que nos proporcione realizar la tarea (valor). De ello se deduce que las tareas que menos posponemos son aquellas que disfrutamos y que nos sentimos capaces de hacer correctamente. De ahí surge la motivación necesaria para resistir el impulso a procrastinar”, explica Piers, que se autodefine como un procrastinador crónico recuperado. Ante este fenómeno, muchos expertos sostienen que, más que un problema en sí mismo, la procrastinación es el síntoma de otros problemas como el propio perfeccionismo, la vulnerabilidad a las críticas negativas y el miedo al fracaso. En su libro El manual del procrastinador: el arte de hacer las cosas YA, Rita Emmett asegura: “El temor a realizar una tarea consume más tiempo y energía que hacer la tarea en sí. La evasión del deber no sólo aumenta la preocupación y procrastinación, sino que produce sentimientos de culpa que impiden un verdadero disfrute del tiempo libre”.

Para Francisco Kadic, presidente de la Sociedad Argentina de Psicoanálisis, la palabra procrastinación es sólo un término extraño para nombrar algo viejo y conocido: la inhibición. “Freud en Inhibición, síntoma y angustia describió este padecimiento que diferenció del síntoma, porque se desarrolla en el Yo, y provoca una restricción de las funciones de éste. Hay un deseo que puede reconocerse, pero no se puede llevar a cabo la acción para realizarlo. Esto provoca desde mínimas molestias hasta graves padecimientos, y estas inhibiciones forman parte de distintas neurosis: evitaciones fóbicas, cavilaciones y rituales obsesivos”, opina Kadic.

Era tecno. Cuantos más estímulos hay y más al alcance de la mano están, la tentación a demorar cumplir con las obligaciones se hace más irresistible. Dice Steel: “Lo que tenemos en nuestras yemas de los dedos sería la envidia de los reyes de antaño. En cualquier momento, en cualquier lugar, podemos acceder a lo mejor de las películas, la más divertida de juegos, y todo el mundo de los medios sociales. Constantemente tenemos que tomar la decisión de no ceder a las distracciones y nuestra fuerza de voluntad no está preparada para aguantar 24 horas al día”, dice el canadiense. El uso inadecuado de las tecnologías de la comunicación contribuye a la formación de los malos hábitos. “Por eso, la psicoeducación acerca de su correcto uso y límites necesarios es una forma de prevención. La voluntad, necesaria para hacerle frente a la procrastinación, puede entrenarse, pero previamente es importante una adecuada valoración y significación de los estímulos y un adecuado desarrollo de las estrategias de afrontamiento (contrarias a las de evitación)”, aconseja Bulacio.

Sin embargo, donde está la tentación también hay herramientas para ayudar a los usuarios a focalizarse en lo que deben hacer. Aplicaciones y sitios en Internet que ofrecen control, desconexión y premios a quien logre las metas que se proponga alcanzar. StickK es un sitio Web que promete ayudar a las personas con sus metas, promoviendo una vida más libre a través de contratos de compromiso que pueden ser de palabra o (mucho más difíciles y serios) en los que las personas apuestan su dinero a que culminarán con el objetivo propuesto. El proyecto nació en la Universidad de Yale, y busca promover la concreción de metas como bajar de peso, dejar de fumar o cumplir con la fecha de entrega de un trabajo.

Para los que necesitan una solución drástica existe Blockr, una aplicación que corta la conexión a Internet hasta que se termine una tarea. Es una extensión gratuita que funciona en el navegador Chrome bloqueando el acceso a Internet hasta que se introdujo cierta cantidad de código o texto. Para una mayor planificación de las tareas, Do it (tomorrow) permite gestionar las pendientes y evitar la procrastinación. Propone dedicar unos minutos de cada jornada a revisar las tareas que se deben realizar durante el día y planificar cuándo serán ejecutadas, qué prioridad tienen y qué cosas quedarán para el día siguiente. Es una herramienta Web simple que presenta una libreta con dos páginas: una para el día actual y otra para el día de mañana, que muestra de manera muy gráfica cómo se van acumulando tareas sin hacer y éstas se van posponiendo sin que se vacíe la cola de cosas por hacer. Otras aplicaciones son Remember The Milk, Light Tasks o Task Timer.

Con este marco integral y la correcta valoración de las causas y consecuencias que puede generar la procrastinación, el problema se acota y a la voluntad se le puede exigir un esfuerzo más focalizado y adecuado. La comprensión de todos estos mecanismos es el primer paso para su paulatina solución.

NO DEJES PARA DESPUES LO QUE…

 

  • Al momento de trabajar con la computadora, prevenir la tentación antes de sentirla. Si es necesario, bloquear Internet. Hay personas que hasta tienen una segunda máquina sin conexión donde escribir.

 

 

  • Solicitar una mirada o control externo sobre la conducta al momento de trabajar con Internet. Hablar con familiares o colegas. Que ellos conozcan la dificultad y la tendencia a la procrastinación generará una responsabilidad ante otros más difícil de romper.

 

 

  • Borrar todos los juegos del equipo. Sí, también los íconos de inicio rápido y de acceso a las redes durante el período de trabajo.

 

 

  • Escribir contraseñas largas para los sitios de redes sociales y evitar que la máquina se conecte automáticamente a estos. Con ese costo inicial se navegará sólo cuando el deseo de tomar un descanso cruce un umbral significativamente grande.

 

 

  • Practicar trabajar pasando del tengo que en un decido hacerlo. Tomar las riendas de las metas y dirigir los esfuerzos en una sola dirección.

 

 

  • Premiarse ante los logros por más pequeños que sean. Repetirlos en busca del nuevo hábito.

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El nuevo oro se llama Big data – LNR Julio 2012


http://www.lanacion.com.ar/1490304-el-nuevo-oro-se-llama-big-data

 

 

El nuevo oro se llama Big data

La economía mundial considera que la gigante masa de información que crece por minuto en Internet es el nuevo gran activo. ¿Cómo convertirla en beneficios?

Docenas de métricas como éstas alimentan la nube virtual y revelan nuestra conducta online. Foto: Eva Mastrogiulio

Hace cuatro siglos la introducción del microscopio permitió ver y analizar organismos a un nivel celular que jamás se había imaginado. Esto generó avances en el conocimiento, al servicio de la salud y las ciencias en general. Como el microscopio, hoy la tecnología se dispone a desenmarañar y darle sentido el reservorio más grande de información del planeta: Internet.

Según IBM, los más de 1000 millones de internautas del mundo alimentamos a diario la Red con cerca de 15 petabytes de datos. ¿A qué equivale? 1000 petabytes son un exabyte, 1000 exabytes son un zettabyte. En el año 2015 habrá 8 zettabytes de información en la Red según la consultora IDC. Un zettabyte corresponde a 75 mil millones de iPads de 16 gigas o a mil millones de discos rígidos como los de una computadora promedio de escritorio. Hoy, en 2012, la Red contiene 2,7 zettabytes de datos, aproximadamente, y aunque es difícil pensar en esta cantidad de información, definirla y analizarla promete grandes beneficios para los usuarios. Según IDC, la cantidad de información en la Web se duplica cada 18 meses y aunque América latina todavía representa menos del 10% de la audiencia total mundial de Internet -8.9% según ComScore-, la participación en la Red no para de crecer y nuestro país es especialmente proclive al uso intensivo de las herramientas sociales y de la Web en general.

De qué se trata

Big Data es el término que se utiliza para describir los grandes volúmenes de datos que componen Internet y la posibilidad de obtener información sobre ellos.

La información en la Red está formada por datos estructurados -como las tradicionales bases de datos que puede tener, por ejemplo, una empresa de servicios sobre el consumo de energía de un usuario-, y por desestructurados, que en cantidad superan tres veces a los primeros. Buena parte de la información desestructurada -que representa el 80% del total- proviene de las herramientas sociales. Para tener una idea de lo que pasa en la Red en sólo un minuto: se generan 98.000 tweets, se bajan 23.148 aplicaciones, se juegan 208.333 minutos de Angry Birds, 277.000 personas se loguean a Facebook y se ven 1,3 millones de videos en YouTube, entre otras decenas de métricas que alimentan sin cesar la nube virtual y le enseñan sobre nuestra conducta online. “Todas las industrias guardan y necesitan acceder a la información de maneras muy distintas -describe Marcelo Fandiño, CEO de EMC Argentina, empresa de almacenamiento y cómputo en la nube-. Algunos datos necesitan ser analizados en tiempo real, otros estar almacenados por años con consultas muy puntuales. Ahora tenemos una memoria gigante y lo que hay que hacer es darle toda la inteligencia. El usuario se está volcando cada vez más a la Red para tener su información y pronto tendrá su máquina principal completamente alojada en la nube. Para eso tendremos que darle el máximo y más creativo análisis a cada documento y dato alojados allí.”

No es casualidad que en el Foro Económico Mundial celebrado en junio en Suiza, el concepto de Big Data haya sido protagonista. Un informe desarrollado durante el encuentro, llamado Big Data, Big Impact, declara a la masa de información gigante como una nueva clase de activo económico, como el dinero o el oro. Sebastián Bellagamba, director para Latinoamérica y el Caribe de la Internet Society, organismo mundial que vela por el buen desarrollo y crecimiento de Internet, reflexiona sobre el fenómeno: “No es la primera vez que se juntan datos nuestros, uno ha estado dando información buena parte de su vida, sólo que internet lo hace más evidente. La Red va coleccionando datos de nuestro perfil (sexo, edad, gustos, hábitos, procedencia); eso sirve para darnos mejores resultados en las búsquedas y que pueden servir para tomar decisiones o generar políticas públicas que impacten de manera positiva en la sociedad, que no es lo mismo que juntar y distribuir datos personales como número de DNI, dirección o nombre. Que la información de la Red crezca es deseable siempre que se respeten los libertades individuales y el usuario pueda elegir qué datos le da al universo virtual”, advierte Bellagamba. (Ver recuadro No me grabes.)

Desde IBM explican el universo de Big Data a partir de tres v: volumen, variedad y velocidad. “Tenemos un gran desafío por delante, dado que se espera que para el año 2020 haya 35 zettabytes de información. Con IBM Insights trabajamos con plataformas de código abierto, le agregamos seguridad y el análisis es cada vez más intuitivo; intenta encontrar patrones y utiliza herramientas para conectar de esta información que proviene de lugares diferentes. El análisis tradicional de Business Intelligence (inteligencia de datos) ya no es suficiente. Si una telefónica sufre una caída de servicio y los usuarios empiezan a reclamar en las redes, debe poder acceder a esa información de inmediato para actuar cuanto antes”, ejemplifica Leonardo González Barceló, líder en Big Data de IBM.

Hasta aquí sólo tenemos una descripción de un fenómeno del que todo internauta -en mayor o menor medida- es parte. Cabe entonces la pregunta: ¿por qué debería interesarle este universo al usuario? o -quizás más relevante- ¿cómo afecta esta nube de datos en su vida?

Hasta donde llega

No es sólo más flujos de datos los que recibe la Web hoy, sino también datos completamente nuevos. En la actualidad, empresas y gobierno trabajan con miles de sensores digitales que arrojan información de todo tipo a la Red. En equipos industriales, automóviles, electrodomésticos, en las calles, estos sensores pueden medir -y comunicar- la localización, el movimiento, la vibración, la temperatura, la humedad y hasta cambios químicos en el aire. Esto, y la actividad en la Red en general, permite la toma de decisiones: qué construir y dónde hacerlo, prevenir un desastre natural, evitar un embotellamiento, detectar posibles derrumbes. “Es un fenómeno creciente, que antes existía, pero se daba en ambientes controlados con datos estructurados; ahora los datos provienen de todos lados. Google no existiría sin toda esa Big Data y es nuestra misión organizarla y entregarla a los usuarios de una manera que sea relevante para su vida”, dice Giraldo Hierro, líder de Enterprise Sales de Google.

Cualquier usuario puede también consultar y usar la inteligencia que se desprende de la Web. En Buenos Aires y muchas ciudades de la Argentina y el resto del mundo, cualquier usuario puede ir a Google Maps, introducir una dirección, elegir la vista de satélite y ver en tiempo real la congestión de tráfico de la zona que desea visitar, con información que los mismos usuarios envían a la Red por sólo usar su teléfono Android. También Google ha descubierto que ciertos términos de búsqueda sirven como buenos indicadores de la actividad de la gripe y desarrolló Flue Trends, donde cualquiera puede ingresar y ver la evolución de la gripe a través de datos globales de las búsquedas de los internautas en Google. Así, se pueden hacer cálculos aproximados de la actividad de esta enfermedad en determinadas regiones, lo que podría resultar de utilidad para tomar acciones de prevención.

También se puede usar la información para hacer más eficiente el consumo energético. “A través de la estrategia de Smart Meters de IBM, se analizó el consumo de electricidad de un barrio a través de sensores que enviaban datos de consumo. En base a esa información, la compañía fue capaz de determinar los hábitos de los vecinos en cada momento del día, ver cómo variaba la demanda y hasta cambiar algunos de esos hábitos con estrategias de premios y bonificaciones a sus clientes”, ejemplifica Barceló.

Otra cara de Big Data es que el ciudadano tiene cada vez más acceso a ver datos de gobierno que antes sólo eran analizados al interior de las administraciones públicas. En 2009, fue pionera la ciudad de Washington, que abrió las puertas a toda su información con Data.gov. En marzo de este año el GCBA implementó Buenos Aires Data, el primer repositorio público de datos abiertos del país basado en CKAN -la plataforma utilizada por otros gobiernos nacionales y municipales alrededor del mundo-. Se puede ver allí la ejecución presupuestaria del gobierno, el catálogo de las bibliotecas públicas de la ciudad (300.000 volúmenes), el movimiento de las bicicletas públicas (500.000 recorridos), y grandes volúmenes de información geográfica previamente disponibles sólo para uso interno, como los polígonos correspondientes a más de 300.000 parcelas que componen de la ciudad, entre otros registros.

A la luz de todo esto, no existe hoy una empresa de tecnología que despliegue su estrategia de negocio sin contemplar una mirada sobre Big Data. Ya sean de hardware, software o servicios, todas apuntan sus desarrollos e inversiones a herramientas y aplicaciones que puedan desarmar el ovillo más grande del mundo. Así EMC, HP, IBM, Netapp, Intel, SAP, entre tantas, lanzan herramientas para llegar a esos datos de manera más rápida e eficiente (algo que hace dos años se analizaba en una semana, puede hacerse ahora en un día). Por su parte, los gigantes de Internet como Facebook, Google y Amazon tienen herramientas propias para analizar la información, y las consultoras de análisis Web trabajan a destajo en aumentar el cruzamiento de estos datos estructurados y no estructurados en busca de un mejor aprovechamiento del universo virtual. No seremos sólo testigos de este fenómeno, sino protagonistas de la era del nuevo oro.

NO ME GRABES

Una de las discusiones que se viene con Big Data está relacionada con los derechos de los usuarios a no ser rastreados -de así desearlo- en sus búsquedas en Internet y, como contrapartida, su responsabilidad (y no sólo la de las empresas) en la comprensión de los términos y condiciones de uso de cada sitio que visitan.

De a poco los principales navegadores -Chrome, Firefox, Explorer- están agregando herramientas para que el usuario pueda decidir cuándo quiere y cuándo no quiere dejar rastro o información sobre su navegación.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que al elegir estos filtros -se los conoce como Dont Track me-, también se le está quitando información a los sistemas para que brinden resultados más personalizados o tengan en cuenta los gustos o búsquedas frecuentes del usuario. “Falta una conciencia del usuario latino que aprueba términos y condiciones sin leer en la mayoría de las ocasiones qué es lo que está aceptando, y también una predisposición mayor de las empresas a mantener las reglas claras y no estar cambiando sus condiciones constantemente.

Hoy Internet no es una tecnología en su madurez; hay que estar atentos para atender la libertad de expresión y también para que la legislación que se haga no coarte Internet”, opina Sebastián Bellagamba, de la Internet Society.

Juan Damia, representante para Latinoamérica de la Digital Analytics Association y titular de Intellignos, empresa local de análisis Web, remarca la importancia de aportarle claridad a la privacidad del usuario: “Si no empezamos a favorecer la privacidad del usuario, en el futuro directamente se va a prohibir medir todo. Hay que educar y mostrar al usuario la importancia que tiene ser medido, y que esto no invade la información personal. Promovemos un código de ética para que los profesionales trabajen respetando la información de los terceros. En Europa esto está avanzado y la gente no se desuscribe, por el contrario, elige y administra su navegación de una manera responsable, porque ve los beneficios de la inteligencia aplicada a la información en la Web”..

 

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Hacia la comunicación universal – Jun 2012 – La Nación Revista

Hacia la comunicación universal

El avance de los traductores online promete derribar las barreras culturales y cambiar el modo en que las personas se entienden en el mundo. ¿Cuáles son los desafíos para lograrlo?

Por Martina Rua  | Para LA NACION

 

SILICON VALLEY, CALIFORNIA-. El objetivo suena ambicioso y hasta revolucionario: que el idioma deje de ser una barrera y que sea la puerta hacia la comunicación universal de las distintas culturas. Que las diferencias lingüísticas no sean un divisor de la humanidad y que si una persona se expresa, por ejemplo, en alemán, pueda comprender en el momento a otra que habla, por ejemplo, en árabe, y viceversa.

La tecnología ha avanzado en los últimos 10 años hasta tal punto que expertos en lingüística aseguran que la traducción a través de la Inteligencia Artificial (IA) de las computadoras está alcanzando un estadio maduro. Esto implica que, aunque aún hay errores de traducción en las herramientas, los textos que presentan dan la oportunidad de comprender el tema que tratan. Hoy, en Internet, pueden encontrarse distintas alternativas, como la pionera Babel Fish de Yahoo, Bing Translator de Microsoft o la herramienta de Google, Google Translate, que domina el segmento ya que ofrece la traducción instantánea de textos escritos en 65 idiomas (cifra que crece cada año). El avance de la penetración de dispositivos móviles con acceso a Internet en la población mundial hace que esta herramienta tome un protagonismo que hasta no hace muchos años pertenecía la ciencia ficción.

Como lo hacen

El traductor de Google trabaja con una base de datos que comenzó a formarse en 2006 con los textos oficiales de la ONU traducidos a seis idiomas. Luego, la compañía recurrió a los documentos bilingües en los registros públicos y, por último, se sumergió en Internet. El primer reto fue tener suficientes ejemplos como para abarcar la mayor cantidad de reglas y excepciones de cada idioma. “Entonces dimos el siguiente paso y buscamos en la Web millones de ejemplos de traducciones para encontrar patrones acerca del modo en que frases completas son traducidas a otras frases, por ejemplo: esta frase en inglés parece que se traduce en esta otra frase al español, pero sólo si está cerca de esta otra palabra. En otros términos, la traducción no se limita a palabras, sino al conjunto; toma en cuenta el contexto”, explica Ashish Venugopal, científico investigador para Google Translate en las oficinas centrales de Google en Mountain View, California, donde recibió a LNR (ver recuadro Entre la pasión.). Hoy, los propios usuarios ayudan a ampliar la base de datos que sugiere traducciones alternativas a las que se les presentan. Todavía hay limitaciones que están ligadas a los textos provenientes de la literatura, a expresiones idiomáticas o al sentido de las palabras en muchos textos, que a veces expresan sarcasmo o ironía. Esos son algunos de los principales desafíos para el equipo que trabaja en el desarrollo de la herramienta.

Una fortaleza de la herramienta de Google es que se combina con el resto de los productos de la compañía y esto hace que la navegación para el usuario sea fluida. Por ejemplo, al visitar un sitio Web en tailandés o francés, el navegador Chrome lo detecta y pregunta al usuario si quiere traducir dicho sitio a su propio idioma. “Estamos trabajando para llevar la tecnología de Translate a los distintos productos. También existe una aplicación para iPhone y Android llamada Googles, con lo que el smartphone o tableta se convierte en un intérprete entre 14 idiomas y ofrece un modo conversación que facilita la comunicación entre dos personas que hablan diferentes idiomas. Se pueden realizar traducciones de búsquedas, conversaciones en Gmail, RSS en Google Reader, videos, chat, documentos en Google Docs y hasta mensajes y comentarios en la red social Google+”, enumera el científico.

El 90 por ciento de los contenidos de alta calidad relacionados con los campos de la ciencia, la tecnología, las finanzas y la administración en Internet está en inglés. De ahí la importancia de los traductores automáticos para millones de estudiantes y profesionales de otras lenguas. La herramienta también apunta a la economía: “Será más fácil para vender productos y servicios en el extranjero”, dice el científico de Google. En la actualidad, los turistas están eligiendo destinos turísticos sin tener en cuenta el idioma local. “Vamos a mirar hacia atrás en el tiempo, algunos años a partir de ahora, y no vamos a ser capaces de imaginar un momento donde el lenguaje presentaba una barrera para la comunicación. Voy a ser capaz de leer los blogs franceses, órdenes de venta chinas y dar instrucciones a un taxista en Medio Oriente. Estamos muy cerca de cerrar esta brecha definitiva. Vamos a ser capaces de mantener nuestra identidad, pero participaremos de una conversación global”, se entusiasma el ingeniero hindú. Quizá ya sea hora de revisar el viejo adagio Traduttore, traditore (traductor, traidor) y darle una oportunidad a una herramienta con el potencial de transformar la manera de comunicarse de la humanidad.

ENTRE LA PASION Y EL TRABAJO

Ashish Venugopal (31) creció en Singapur y vivió en Malasia, Tailandia e Indonesia, donde a diario escuchaba idiomas como el chino, malayo, tamil. A los 4 años comenzó a hablar inglés y luego, en la escuela, incorporó el francés. Desde 2008 es uno de los ingenieros que forman parte del equipo de Google Translate en Silicon Valley. “Mis abuelos hablaban cuatro idiomas. Hasta los 4 años yo hablaba con fluidez una mezcla de dos idiomas, el palghat tamil (un dialecto que mezcla el malayalam y tamil). Creo que se puede atribuir mi pasión por este trabajo a una forma de compensar esta pérdida de la habilidad del lenguaje que tenía de pequeño”, dice el ingeniero hindú. Respecto de su pasión por los idiomas, recuerda que, para impresionar a sus suegros durante su boda, también aprendió hindi conversacional básico con la herramienta de Google.

Un día, mientras asistía a la Universidad de Carnegie Mellon pasó por la puerta donde se dictaba una conferencia sobre investigaciones de vanguardia sobre Procesamiento de Lenguaje Natural, y terminó quedándose allí dos días enteros de charlas. “Para mí, intentar resolver la traducción automática es como el esfuerzo de la última generación para llegar a la luna. Ambos han sido desafíos -a menudo aparentemente insuperables- que fueron abordados con investigación, ingeniería y terca voluntad a través de varias generaciones. Cada vez que conseguimos traducciones fluidas y tenemos un nuevo idioma para lanzar, siento que estamos más cerca de un mundo donde el lenguaje no sea una barrera. Nuestros niños van a asumir que esta tecnología ha estado siempre. Y quiero ser capaz de decirles que yo era parte del equipo que hizo que esto sucediese”, cierra Venugopal.

UN TRADUCTOR EN CIFRAS

  • Google ofrece servicios de traducción gratuita en 65 idiomas.
  • Todos los días se procesan cientos de millones de traducciones desde el navegador de una computadora. La aplicación móvil Translate es utilizada en más de 150 países.
  • Tiene decenas de millones de usuarios en todo el mundo. Asimismo, el volumen de traducciones se ha incrementado 10 veces en los últimos 3 años.
  • Más de la mitad del uso de Google Translate proviene de fuera de los Estados

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