La Segunda vida de Taringa – Forbes Enero 2013

Taringa

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La Segunda Vida de Taringa!

El foro online busca mostrarse como una plataforma de intercambio legal. Juicio penal, nuevos socios e inversores y su expansión a EE. UU.

Por Martina Rua

Acaba de alcanzar los 20 millones de usuarios registrados y tiene más de 80 millones de visitas únicas al mes. Mantiene desde hace años su lugar entre las diez páginas argentinas más visitadas y fue distinguida recientemente en Europa como la mejor red  social, donde competía con gigantes como Facebook y Twitter. Esto y mucho más es el presente de Taringa!, la principal plataforma social que nuclear –principalmente– a jóvenes de entre 18 y 25 años de habla hispana.

 

Hoy la compañía busca un relanzamiento que le ayude despegarse la pesada etiqueta de “descargas ilegales” para poder proyectarse como un jugador global de Internet con un servicio de streaming de música por demanda. Así, Taringa! se prepara para extender todas sus fronteras: las geográficas, las del idioma, la variedad de servicios que ofrece y la manera en que lo hace.

 

La historia del sitio empezó hace 8 años cuando un joven de secundario decidió replicar una web norteamericana que funcionaba para intercambiar links y herramientas entre los usuarios. Pero a los dos años de tenerlo, la criatura a la que bautizó Taringa! creció hasta las 30.000 visitas diarias. Mucho más de lo que podía manejar. Entonces, decidió ofrecerlo entre la gente que conocía y así Matías Botbol (34), Hernán Botbol (31) y Alberto Nakayama (32), sus tres socios actuales, que por ese entonces tenían un servicio de webhosting, juntaron US$ 5.000 y se convirtieron en los dueños de la plataforma

que hoy acumula varios ceros más en su valor, aunque Taringa! guarda

celosa sus datos de facturación. Mucho pasó desde entonces y Taringa! es ahora una empresa registrada en EE. UU.; aunque todavía toda su operación se maneja desde sus oficinas en Barrio Norte. Hernán Botbol viajó este año a Silicon Valley y New York donde, asegura, están las personas indicadas para esta segunda vida de la compañía. “Tuvimos conversaciones con potenciales inversores para encontrar al indicado que nos acompaña en las nuevas etapas. No es difícil conseguir dinero pero buscamos más que eso, queremos un socio estratégico”, dice Hernán, el menor de los Botbol que planea mudarse a EE. UU. para que la compañía cristalice allí su presencia. Sobre si se concretó alguna alianza o si la compañía podría ser vendida, los socios se disculpan pero por consejo de sus abogados prefieren esperar a que su situación legal esté más estable para poder dar más información. Ese, frente judicial, es uno de los problemas de

la red social.

 

El contexto legal actual de Taringa! no es fácil. Sus tres socios enfrentan un juicio penal por violación de los derechos de autor. En abril de 2011, la Cámara Argentina del Libro,

las editoriales Rubinzal y Asociados, Ediciones de la Flor, Ediciones La Rocca, Editorial Universidad, Gradi, Astrea y La Ley le iniciaron una demanda por violación a la propiedad intelectual por permitir que sus usuarios subieran y descargaran material

protegido por esa dicha ley. La Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmó el procesamiento y la causa está ahora en el Tribunal oral número 26 a la espera de que se fije fecha para la audiencia oral. “Igual, estamos

negociando una salida extrajudicial”, afirman los hermanos emprendedores, quienes confían en no llegar al juicio oral, una instancia que, llegado el caso, los podría condenar hasta un máximo de 6 años de prisión. Mientras tanto, y para demostrar buena voluntad, Taringa! avanza dotando a sus demandantes de herramientas online que les otorgue el control de sus contenidos. “La herramienta monitoreará los enlaces a sitios de descargas. Si las editoriales observan que un post infringe derechos protegidos por la ley, podrán borrarlo sin reportar antes a Taringa!”, explica Matías Botbol.

 

En tanto la batalla legal se dirime, en Taringa! trabajan en dos grandes proyectos que tienen que ver con su expansión más allá del mercado hispano. El principal activo de la plataforma son sus más de 80 millones de usuarios que se han apropiado de la red y la

identifican como un lugar de pertenencia. Entonces, se busca darle valor a ese tráfico lanzando plataformas de intercambio de contenidos legales y posicionarse  así en el streaming legal de música, un negocio más que incipiente en América Latina. La nueva apuesta se llama Taringa! Música. “La idea es que sea una plataforma social. La particularidad será –como en Taringa!– la interacción entre los usuarios que pueden

puntuar una canción, seguirse y compartir material entre ellos”, explica Matías Botbol. El modelo tiene reminiscencias de YouTube, pero por ahora está enfocado sólo en música y tendrá una monetización similar a la de sistemas de ese tipo: gratis para el usuario promedio (se sustenta por ingresos por publicidad) y pago con abono mensual para usuarios frecuentes y para aquel que quiera usar todas las herramientas,

que incluirán aplicaciones móviles de geolocalización. “Estamos trabajando con sellos independientes y se está avanzando con distintas discográficas.

Vamos conociendo un mercado complejo”, explica Matías. La plataforma se lanzó en febrero de 2012 y cuenta a la fecha con más de 1.500 músicos en su oferta y 2 millones

de visitas por mes. “Es algo a mediano plazo, lleva tiempo. La idea es avanzar con un sello propio para ayudar a los músicos con el camino inverso que se da ahora. Nacen en la web para luego bajar al mundo off line”, explica Matías Botbol. En Taringa! Música no existe la posibilidad de descargar el material y sólo se publica contenido subido por los autores, o por los dueños de los derechos. Para cuidar posibles reclamos de algún material al servicio hay que registrarse con alguna identificación oficial, como el DNI. La compañía también se prepara para el segmento de juegos sociales que son gratuitos

en su versión básica, y los jugadores pueden activar una modalidad de suscripción

para servicios premium a los que se accede con micropagos. La otra gran apuesta se llama Socialphy. com, que es Taringa! pero en inglés. Lanzada en octubre de 2011,

ya crece a razón de 500.000 usuarios únicos por mes y los viajes de Hernán Botbol a EE. UU. están muy ligados a tentar a inversores con la versión local como ejemplo de cómo puede funcionar. Entre las mejores a la plataforma existente, y atendiendo las necesidades de comunicación de los usuarios, se creó “Mi Taringa”, un sistema parecido a Twitter, donde se pueden escribir frases cortas, subir un video o foto sin necesidad de generar el posteo largo habitual de esta red. Comienza una reconversión ambiciosa

y Matías Botbol se anima a un mea culpa: “Sin dudas cometimos errores en el camino, y creo que uno grande fue desde la comunicación de lo que Taringa! es y lo que no es. Tenemos voluntad de solucionar y de seguir creciendo hasta ser una plataforma que no tenga nada que envidiarle a los principales del mundo”.

 

Aunque aún queda pasar el trago agrio del litigio legal, el quipo de los Botbol y Alberto Nakayama avanza en todos los frentes posibles. Serán los próximos años los que mostrarán si la apuesta los coloca en las ligas mundiales del mercado de contenidos en Internet.

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1 comentario

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Una respuesta a “La Segunda vida de Taringa – Forbes Enero 2013

  1. Pablo Vicente

    Dificilmente esta segunda vida supere la primera. Una gran pérdida.

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